A ella se afiliaron aquellos jóvenes criollos patriotas que, si bien dispersos, estaban convencidos de que había que iniciar una empresa libertadora de toda la América hispana.
El 14 de septiembre de 1811, José de San Martín pasó de Cádiz a Londres. Allí se presentó ante la Gran Reunión Americana, en donde entró en contacto con algunos compatriotas rioplatenses como Carlos Alvear, José Zapiola, Francisco Chilavert, Antonio Arellano y Francisco Vera, así también con otros jóvenes criollos, promisorios hombres de la independencia de Hispanoamérica, como Simón Bolívar, Andrés Bello, Bernardo O’Higgins, Antonio Nariño, Carlos Montúfar, Antonio José Caro y el barón de Holmberg, entre otros.
¿Por qué y para qué retorna?
El mismo lo explicará en sus cartas: en 1819, dirá: "Hallábame al servicio de la España el año de 1811 con el empleo de comandante de escuadrón del Regimiento de Caballería de Borbón cuando tuve las primeras noticias del movimiento general de ambas Américas, y que su objetivo primitivo era su emancipación del gobierno tiránico de la Península.
Desde este momento, me decidí a emplear mis cortos servicios a cualquiera de los puntos que se hallaban insurreccionados: preferí venirme a mi país nativo, en el que me he empleado en cuanto ha estado a mis alcances: mi patria ha recompensado mis cortos servicios colmándome de honores que no merezco..."
Y en 1827, hablando de sí en tercera persona, manifestará: "El general San Martín no tuvo otro objeto en su ida a América que el de ofrecer sus servicios al Gobierno de Buenos Aires: un alto personaje inglés residente en aquella época en Cádiz y amigo del general, a quien confió su resolución de pasar a América, le proporcionó por su recomendación pasaje en un bergantín de guerra inglés hasta Lisboa, ofreciéndole con la mayor generosidad sus servicios pecuniarios que, aunque no fueron aceptados, no dejaron siempre de ser reconocidos."
La llegada
Al haber estado ausente casi treinta años no tenía familia ni amigos que lo recibieran, además de que los porteños tenían dudas sobre las razones del regreso de este destacado militar. Por lo tanto debía encontrar la manera de ingresar a la sociedad de elite. La amistad de Carlos de Alvear le abrió las puertas de la selecta sociedad y de familias distinguidas. Así entró en relación con la familia de José de Escalada, y conoció a María de los Remedios Escalada, una joven de quince años con quien contrajo matrimonio en septiembre de ese año.

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